martes, 25 de marzo de 2008

Con tan solo una rosa...

Estabamos totalmente desnudos y enredados en la cama de sus padres... besandonos y acariciando nuestros cuerpos lentamente. Su camiseta azul, que había ido a parar a una de las lamparas de la mesilla de noche daba una perfecta y atenuada luz que mediante sobras remarcaba todas las curvas de su cuerpo... eso me excitaba y hacía que la tocara con mis manos por todo el cuerpo alternando leves carias con otras de más presión.

La estaba volviendo loca y se recostó sobre la cama sin que sus piernas soltarán mi cadera... dejandome hacer mientras cerraba los ojos y se mordía el labio... la vi que estiraba el brazo y cogía una rosa de la mesilla que había dejado ahí poco antes y me la daba...

Empecé a acariciar su cara con la rosa muy despació, primero por su frente, luego bajando muy despació por sus mejillas, practicamente rozándola con ella... tenía los ojos cerrados y suspiraba... Seguí bajando muy suavemente hasta que llegue a sus labios que se encontraban levemente abiertos y continué acariciándolos muy despacito. Por su cuello y por sus tetas haciendo una curva perfecta hasta llegar a sus pezones... estaban muy duros y tenía la piel erizada... la encantaba, veía como se chupaba el labio y segía sin abrir los ojos. Sus manos querían cogerme pero se aguantaba y seguía disfrutando.

Baje lentamente por su tripita con la misma suavidad y muy despacio... cuando iba a llegar al pubis volvía a subir y después volvía a bajar... notaba como temblada cuando me acercaba a su sexo... La última vez, baje acariciandola con la rosa mas lentamente que anteriores veces, para ésta vez llegar hasta los labios de su sexo, perfectamente depilado... me quedé acariciando cada zona de su coño muy despacito con la rosa...

Con la otra mano empecé a meter un dedo lentamente... estaba empapada y solto un leve gemido... Seguí frontando su clitoris haciendo un poco de presión mientras seguía masturbándola... sus manos no aguantaron más y agarrarón la mia. La rosa ya estaba encima de la cama y con la otra mano la acariciaba y tocaba allí donde alcanzaba. Sus manos empezaron a presionar las mias, quería que la masturbara con más fuerza y así lo hice... no tardó en correrse prácticamente nada... gimiendo y mirando al techo para después avalanzarse sobre mi y quedarse jadeando en mi oido mientras la abrazaba con mis manos...

Ese no fue el único orgasmo que tuvo esa noche, así como yo tuve los mios... y disfrutamos muchisimo haciendo el amor, follando como poseidos...

Ella se guardó esa rosa y la secó entre las páginas de un libro y me lo enseño pasado un tiempo... fue la leche descubrir lo mucho que significó esa rosa para ella... y lo mucho que signifícó para mi.

Espero que os haya gustado y probéis a acariciar a vuestra pareja con una rosa, las llemas de los dedos, una pluma... lo que sea, pero sin prisas. Ya veréis como os encanta.

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