sábado, 29 de marzo de 2008

Una noche de verano

Han pasado ya veranos, pero aun recuerdo cada detalle como si fuese ayer... y eso que tengo sindrome de neuronas dormidas... jeje para lo que quiero...

Recuerdo que esa noche hacía mucho calor, sería la una de la mañana o más tarde y salimos a tomar el aire a la terraza de la chica con la que por aquel momento estaba. Era una terraza enorme con unas vistas muy chulas del parque y se estaba mucho mejor ahí que dentro de la casa. Yo estaba con un pantalón corto unicamente y ella con un pijama de verano de esos muy cortitos que dejan ver un poquitín los cachetes del culo.

No se de que estabamos hablando en aquel momento pero me estaba atacando con ese pijama y no pude evitar avalanzarme sobre ella y decirle al oido como me estaba poniendo y las cosas que me gustaría hacerla en ese momento. Me abrazó y me dió un pezado de beso salvaje, metiendome la lengua hasta dentro y jugando con la mia, con mucha pasión, con fuerza... La quite apresuradamente la parte de arriba del pijama mientras nos mirabamos y besabamos como si fuese la última vez que ibamos a hacerlo...

Me tenía preso y yo no podía soltarla. Con una mano la tenía cogida por el pequeño pantalón y tiraba de el hacia mí con mucha fuerza, casi sonando las costuras rasgándose mientras ella me comía todo el cuello... No quería romperle el pantalón, aunque tenía ganas de hacerlo, porque quería volver a verselo puesto... me encantaba el culo que le hacía. Fue entonces cuando nos avalanzamos sobre el suelo de la terraza y ella empezó a bersame todo el pecho, a chuparme los pezones con fuerza, cosa que hizo que se me pusiera muy dura y ella lo notara y me la acariara con una de sus manos. No tardó en bajarme los pantalones y empezar a rozar sus tetas con mi polla... Acto seguido se la metió entre ellas y empezó a presiónar sus tetas con sus manos y a decirme que la encantaba sentirla tan dura entre sus pechos... eso me excitaba de una forma brutal y no pude evitar cogerla de la cabeza con fuerza y metersela en la boca... notaba perfectamente su lengua recorriendo todo mi sexo... sus labios subiendo y bajando, sus manos cogiendola por abajo y moviendola para dar pequeños golpecitos con ella en su lengua mientras me miraba... casi hizo que me corriera en nada de tiempo del placer que me estaba dando y por como lo estaba haciendo...

Se nos podía ver perfectamente de cualquiera de los edificios que nos rodeaban ya que la varandilla era de cristal en su mayoría, incluso desde la calle, pero nos daba igual, yo creo que eso nos excitaba aun más. Seguramente alguien nos estaba viendo o nos iba a ver de los gritos que después dimos... pero seguimos como si nada.

Después de esa felación que aun me provoca erecciones cuando lo pienso, la tumbé en el suelo y la cogí con los dos brazos por detrás y empecé a meterle la lengua y chupar su sexo que estaba totalmente empapado. Empezó a gritar con cada lametazo y con el rápido movimiento de mi lengua en su clítoris... gritaba, sollozaba y yo no paraba... hasta que empezó a mirarme y me dijo que quería que la follara, que se la metiera... Sus deseos fueron órdenes para mi y empecé a follarla con mucha fuerza con una de sus piernas por encima de mi hombro mientras disfrutaba y gemía con cada penetración. Cada una de las acometidas se reflejaba en todo su cuerpo, en sus tetas que se movían con cada impacto, en su cara y en sus gritos... me pedía más y más y cada vez que lo hacía me excitaba y hacía que no parara ni la diera descanso...

Me decía que se iba a correr y yo seguía con la misma intensidad, con mucha fuerza agarrandole muy fuerte por las piernas, incluso aumentando la intensidad todo lo que pude hasta que se corrió con unos gritos que debieron oir todos los vecinos del barrio. Bajé un poco el ritmo pero continué follándola... me miraba extasiada con la boca entre abierta y con los ojos cristalinos y muy humedecidos de haberlos cerrado con mucha fuerza...

La senté encima de mi y sus piernas me rodearon. Ella apoyó sus manos en el suelo y yo la cogí con una mano en cada una de sus nalgas para levantarla y dejarla caer sobre mi polla una y otra vez... cada poco tiempo ella se inclinaba y miraba como entraba diciendo que la gustaba ver como entraba y salía... yo miraba también y veía como tenía la polla llena de su fluidos... la decía que iba a correrme y ella me pedía que aguantara un poco más, que quería correrse al mismo tiempo que yo... yo ya no podía más, y tenía que parar un poco, templando, esperándola... Yo estaba a punto y ella empezaba a estarlo denuevo, lo veía en su cara... Tenía ya los brazos cansados de tanto subirla y bajarla pero no me detenía, la sensación que sentía era mucho más fuerte que el cansancio de mis brazos y aceleré hasta que volvió a correrse y mientras que se corría me corrí yo dentro de ella, entre gritos de placer... nos quedamos tumbados en la terraza abrazados, jadeando y sudando... ya no decíamos nada, solo nos mirabamos, la acariciaba el pelo y la espalda.

Esa noche no lo hicimos mas veces, nos quedamos un buen rato entre caricias mirando hacia el cielo tumbados en esa terraza...
Desde entonces ese fue mi pijama favorito y yo creo que el de ella también porque se lo puso muchas veces más...

Besos a tod@s.

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