lunes, 23 de junio de 2008

Esos malos momentos...

Lo que cambian las cosas en un año, a veces en minutos, es increible. Te levantas como cualquier otro día, haces lo que vienes haciendo normalmente y todo parece igual. En el momento que menos te lo esperas, ocurre algo que hace que cambie el rumbo de un camino perfectamente trazado durante años. Otras veces los cambios se van produciendo despacio, con el paso de los días. Un día miras hacia atrás y piensas... te situas, sopesas, guiñas levemente los ojos, miras al horizonte desde la altura y recuerdas... te das cuenta de todo lo que ha cambiado tu vida.

Antes sabía perfectamente lo que iba a hacer las próximas cuatro semanas, todo perfectamente planificado, todo me encajaba y todo seguía un curso ordenado de eventos... Ahora no hago un plan que no pueda deshacer en cinco minutos si aparece otro por el que merezca la pena romperlo y cambiarlo. Hoy he hablado de esa incertidumbre. He comido a las afueras de mi gran y amada ciudad, en la periferia, con un par de compañeros de trabajo. Tres personas muy distintas, pero nos llevamos fenomenal y tenemos cierta confianza. Toda la que puedes tener con compañeros de trabajo que no son del todo amigos. El caso es que ha surgido la típica conversación vanal por la que empiezan todas las conversaciones interesantes y que logran aportar algo. Las vacaciones.

Comentábamos los planes que teníamos para este gran verano que llega. El primero de ellos, casado y con un hijo, comentaba que se iba a Tailandia. Por lo visto su mujer se había empeñado en hacer un viaje exótico. Yo pensaba "que pedazo de viaje más guapo" al principio. Pero el empezó a decir que donde esté un semana de playa tranquila en piso alquilado, tirado en el sofá, disfrutando del mar, su cervecita en la tumbona y cosas así, que lo cambiaba ahora mismo. La verdad es que según lo contaba me daba la impresión que lo que le apetecía era estar solo, en ningún momento mencionaba a su mujer ni a su hijo.

Mi otro compañero, comentaba que se iba con su novia unos días a levante a un piso de sus padres los dos solos. No se si por seguirle la correinte al otro o que otra razón, enseguida dice que va por no tener una pelotera con su novia porque el quiere irse con sus colegas esos días de fiesta a Ibiza que todos los años lo venía haciendo y siempre era la ostia. Yo le miraba asintiendo con la cabeza y un poco perplejo. Resulta que los dos tienen unos planes cojonudos y ninguno está contento.

El caso es que yo aun no había comentado nada de mis vacaciones y dije que aun no tenía ningún plan concreto, que lo que fuera saliendo, que tenía varias cosas y que no sabía que podría pasar. El casado me dice "quien pudiera" y el otro no dice nada pero escucha. Yo no pude evitar decir "os lo cambio a cualquiera de los dos" y me dice que encantado, que el se iba tranquilo a descansar a la playa y el otro, que no había dicho nada, que se iba a ibiza con sus colegas, a echar partidas de mus después de comer y de fiesta por la noche. Al final acabamos de risas y seguimos comentando la jugada acompañando carcajadas con vasos de vino. Cada uno riéndonos de él mismo y de los demás. Pero el caso es que parece que estemos como estemos nunca estamos a gusto. Es acojonante.

Siguiendo con los cambios después de mirar hacia atrás y después de esta anécdota que no se si venía al caso, cuanto han cambiado las cosas. Pasar de ser una situación a otra totalmente distinta habiendo llegado a tocar fondo en cierto modo... pero la única y gran diferencia real es que ahora tengo las cosas tan claras que aunque no sepa que va a ser de mi vida mañana, es la primera vez que se hacia donde voy, que se de verdad lo que quiero. Desde luego no es estar como ahora, pero tampoco es estar como estaba hace un año ni mucho menos. Todo aquel sin sentido, dejándome llevar por la inercia y con una persona que aunque quisiera muchísimo, había dejado de hacerme feliz como yo a ella... y muchas otras cosas.

En fin y por no aburriros más con mis pensamientos y chorradas... Creo que todos sabemos lo que queremos, ya sea en el amor, el trabajo, la vida o en una combinación de ello, pero a veces tardamos un tiempo en darnos cuenta. Incluso tenemos que tacar fondo para darnos cuenta. Pero cuando eso pasa, cuando nos damos cuenta de lo que queremos, solo hay que nadar hacia arriba. Eso debe ser lo único bueno de tocar fondo, que las cosas no pueden ser peor, solo pueden mejorar. El caso es que hay que ir hacia eso que se quiere e intentar quedarse lo más cerca posible de ello, porque también es muy importante saber que nada puede ser perfecto y nunca se está agusto. Pero si que sabemos cuando estamos muy cerca de estar como queremos y ser casi felices ;) a que si.

Para mi no ha sido nada fácil tenerlo claro, he dado mucho tumbos, pero también gracias a ellos lo tengo claro. Quizás por ser como soy, me ha costado tanto. Seguro que a muchos no les cuesta tanto, a otros más y a otros, seguro que los menos, no les costará nada porque ya están muy cerca de lo que querían y están genial. Espero que seas de estos últimos, de verdad de la buena :)

Que paséis buena semana malvados.

Devil Forever!

No hay comentarios: